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Irreflexión: Parar el mundo - PARA CONSTATAR LA EXISTENCIA DE REALIDADES ALTERNAS




Me quedé allí en estado de éxtasis, durante lo que pareció un tiempo interminable; todo debe haber du­rado sólo unos minutos, acaso únicamente el tiempo que el sol brilló antes de llegar al horizonte, pero para mí fue la eternidad.

Sentía que algo tibio y confor­tante brotaba del mundo y de mi propio cuerpo.

Era tan sencillo.

Experimentaba un torrente desconocido de sentimien­tos.

Nunca en toda mi vida había tenido tal euforia divina, tal paz, tan amplio alcance, y sin embargo no me era posible traducir el secreto a palabras, ni siquiera a pensamientos, pero mi cuerpo lo conocía.

Luego me dormí o me desmayé.

Cuando volví a cobrar conciencia de mí, yacía sobre las rocas.

Me puse de pie.

El mundo era como yo siempre lo había visto.

Estaba oscureciendo, y automáticamente inicié el regreso hacia mi coche.

Don Juan estaba solo en la casa cuando llegué a la mañana siguiente.

In­mediatamente empecé a narrarle las extraordinarias experiencias que tuve.

Escuchó con obvio interés.

- Sencillamente has parado el mundo - comentó cuando hube terminado mi recuento.

Parecía inusitadamente contento conmigo.

Me palmeó la espalda repetidas veces, chasqueando la lengua.

- Pero es inconcebible que un coyote hable - dije.

- Eso no fue hablar - repuso don Juan.

- Qué era entonces?

- Tu cuerpo entendió por vez primera.

Pero fa­llaste de reconocer que, por principio de cuentas, no era un coyote, y que ciertamente no hablaba como hablamos tú y yo.

- Pero el coyote de veras hablaba, don Juan!

- Mira quién es ahora el que dice idioteces.

Des­pués de tantos años de aprendizaje, deberías tener más conocimiento.

Ayer paraste el mundo, y a lo mejor hasta viste.

Un ser mágico te dijo algo, y tu cuerpo fue capaz de entenderlo porque el mundo se había derrumbado.

- El mundo era como es hoy, don Juan.

- No.

Hoy los coyotes no te dicen nada, ni puedes ver las líneas del mundo.

Ayer hiciste todo eso sim­plemente porque algo se paró dentro de ti.

- Qué cosa fue?

- Lo que se paró ayer dentro de ti fue lo que la gente te ha estado diciendo que es el mundo.

Verás, desde que nacemos la gente nos dice que el mundo es así y asá, y naturalmente no nos queda otro remedio que ver el mundo en la forma en que la gente nos ha dicho que es.

Nos miramos.

- Ayer el mundo se hizo como los brujos te dicen que es - prosiguió -.

En ese mundo hablan los coyo­tes y también los venados, como te dije una vez, y también las víboras de cascabel y los árboles y todos los demás seres vivientes...





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irreflexiones desprogramadoras en
TAROT DE MáXIMO
fuente: texto de
Castaneda




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