El olor de la muerte es particularmente siniestro.
Aparte del consabido y vulgar hedor putrefacto de tejidos en descomposición, que se han de comer los gusanos, hay algo más.
Es un olor espeluznante al que algunos llaman el olor de las feromonas de la muerte - también conocidas como necromonas - las cuales desprende el ser poco antes de sucumbir, aun sin saber lo que está a punto de sucederle.
Y hay científicos que creen que a este olor - que puede ser detectado por gatos, perros y otros animales -, lo libera el cuerpo de manera inconsciente, para avisar a sus congéneres que se aparten de él, con tal de que se asegure así la continuación de su especie.
Pero otros son más subjetivos y juran que la muerte huele a flores, e incluso a limón.
Pero la verdad es que cuando un vivo huele a muerto, aun sin estar aparentemente enfermo, la gente tiende a darse cuenta, captando las señales por medio del 'sexto sentido'.
Todo esto viene a colación porque en febrero de 2014 hubo un caso en que una mujer de apenas 25 años, sana, inteligente y bonita, olía a muerta.
Hasta tal punto lo hacía, que muchos de sus conocidos decidieron advertírselo.
Ella, siempre muy vital y emprendedora - y del tipo que no se dejaba llevar por las opiniones adversas, pues su autoestima estaba bien colocada -, creyó que quienes le decían eso estaban equivocados, pero - por si acaso - igual decidió realizarse varios chequeos médicos.
Como felizmente se demostró que no padecía cáncer, ni ninguna otra enfermedad terminal, Andreína decidió olvidarse del curioso asunto, por más que todavía había quienes (incluso los de menor sensibilidad psíquica) le insistían en que se sentía como si estuviera a punto de morirse.
Un día en que regresaba de hacer unas compras en una tienda por departamentos del norte de Valencia, decidió darle una limosna a un ciego que estaba sentado en una acera.
Este invidente le agradeció encarecidamente por su buen corazón, y a modo de agradecimiento, le hizo un comentario sobre el perfume que creyó estaba usando:
- Huele a limón y a flores, señorita. Muchas gracias!...- .
A ella le pareció extraño, pues su perfume en realidad era un Carolina Herrera, y no tenía esa fragancia.
Lo que ignoraba era que muchos suelen percibir el olor a la muerte con el de limón y rosas.
Un día, Andreína desapareció.
No se supo de ella por varias jornadas.
Sus amigos del bufete de abogados - del que era socia - se preocuparon, no porque hubiera descuidado los casos, sino porque era muy extraña su desaparición.
Llamaron a Peter, su pareja, pero como este tampoco respondía al celular, decidieron dar parte a las autoridades.
Cuando los investigadores de la Policía Científica llegaron a la casa ubicada en la urbanización El Trigal Sur, lo que vieron fue una escena dantesca.
Lo que había ocurrido era que el hombre a quien ella había elegido para tener apenas una relación de amigos con derechos, se había obsesionado tanto, que la acosaba a toda hora, y la sometía a su despiadada celopatía .
La noche del crimen Andreína descubrió que Peter había estado revisando su Facebook, y este le pidió explicaciones por las fotos que allí aparecían, donde ella salía simplemente compartiendo actividades sociales con clientes y compañeros de su firma de abogados.
Ante tan tortuosa situación, ella decidió dar por terminada la relación, y se puso armar la maleta.
Peter no dijo nada, pero en su mente enferma algo comenzó a explotar.
Mientras Andreína hacía su equipaje, él fue a la cocina, agarró un filoso cuchillo de carnicero, regresó al cuarto, y - sin pensarlo siquiera dos veces - se lo enterró por la espalda.
Cuando los conocidos que le habían advertido supieron de su espantosa tragedia, comprendieron con escalofríos que sí habían olido la muerte en ella, pero no porque se fuera a morir de manera natural, sino porque en realidad la estaban por asesinar...
--------------------------------------
elementos de poder en
TAROT DE MáXIMO
fuente: Miércoles Criminal (notitarde.com)
imagen: Lemons and Roses (Nancy Hoerter)

POSTS POSTERIORES
PRINCIPAL