Benjamin Franklin dijo una vez: 'Temprano a la cama y temprano al levantarse hace a un hombre sano, rico y sabio'.
Pero en la época de Franklin la mayoría de la gente dormía en una forma no consolidada: Se iban al 'primer sueño' poco después de que el sol se ponía, y despertaban cuatro o cinco horas más tarde para unas horas de actividad antes de volver al 'segundo sueño'.
Al propio Franklin le gustaba usar el tiempo entre el sueño uno y dos para leer desnudo en la silla.
La industrialización y la iluminación eléctrica pusieron el patrón no consolidado del sueño a descansar, por así decirlo, y hoy se espera que la mayoría de los adultos trabajen desde la media mañana hasta la media tarde - el 'nueve a cinco' - y, si son muy afortunados, dormir unas ocho horas seguidas de la noche a la mañana.
Esto es más fácil para unos que para otros.
Una investigación creciente sugiere que las diferencias en el estilo de vida, la personalidad, el funcionamiento del cerebro, e incluso su estado físico, definen dos cronotipos distintos (patrones de sueño característicos de las personas), que a grandes rasgos se podrían definir entre 'amantes de la noche' y 'madrugadores'.
Los madrugadores, naturalmente, se despiertan temprano y se activan en las horas previas al almuerzo, son más adecuados para el horario típico del trabajo medio, mientras que las propensiones de los 'noctámbulos' les ponen en desacuerdo con él, llevándolos a sufrir un 'jet lag' crónico social.
Los noctámbulos son más propensos a la depresión y así como a fumar y beber, y mientras que a la vez son potencialmente más inteligentes, sus capacidades académicas descienden frente a la de los más madrugadores (posiblemente porque estaban medio dormidos durante la mayor parte de la escuela).
Pero hay algo peor: Un estudio publicado en 2013 encontró que los amantes de la noche son más proclives a tener un conjunto de rasgos de personalidad conocidos como el Dark Triad (tríada oscura), compuesta de narcisismo, maquiavelismo y psicopatías.
Los madrugadores, por el contrario, tienen a ser más moralistas, aunque la nueva investigación advierte que estos hallazgos pueden ser depender del momento en que se realizó la prueba.
Otro estudio, también publicado en 2013, encontró que la calidad de la materia blanca en el cerebro de los sonámbulos disminuye, lo que indica verdaderas diferencias estructurales entre tempraneros y tardíos.
La materia blanca es el tejido cerebral que facilita la comunicación entre las células nerviosas, y la calidad disminuida en este tejido se ha vinculado a la depresión y a la interrupción del funcionamiento cognitivo.
La investigadora principal, Jessica Rosenberg, especula que ello podría deberse a ese efecto del 'jet lag crónico social', pero su causa y efecto no han sido establecidos definitivamente...
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fuente: artículo de Clare Smith Marash para
World Science Festival (worldsciencefestival.com)
imagen: Sleeping Girl de Domenico Fetti (detalle)

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