Sé por experiencia que puede ser peligroso controlar el tiempo.
Uno detiene la lluvia hoy, y mañana se produce un temporal mayor.
Y es que siempre lo más conveniente es permitir que la naturaleza tenga su alivio.
Sin embargo, en ciertas ocasiones no hay más remedio que intervenir.
Así que se podrá usar esta fórmula ante una necesidad extrema y verdadera.
Pero tampoco hay que olvidar que la Madre Naturaleza es una fuerza poderosa, y no es fácilmente persuasible para cambiar su opinión.
Claro que con intentarlo no se pierde nada.
En un tiempo, este ritual era popular entre los granjeros, para detener las arrasadoras lluvias que de otra forma habrían arruinado sus cosechas.
Para utilizarle busca un hacha bien afilada que haya sido usada antes para cortar la madera.
Sal al patio o acércate a la ventana o puerta abierta que quede de frente a la tormenta, y eleva el hacha sobre tu cabeza.
Efectúa con ella tres cruces (de arriba abajo y de izquierda a derecha) como si estuvieses cortando.
Una detrás de la otra, ordenando mentalmente el cese de esa manifestación.
Ya verás cómo - si los elementales han entendido el mensaje - el viento se extinguirá, y la tormenta se moverá hacia algún otro lugar, perdonándote a ti y a tu propiedad.
Los portentosos elementales deben obedecerte, es su obligación, pero a veces se rebelan - por más que saben que se crean kharma, como cualquier otro ser en los planos menos evolucionados -, dependiendo de cuánto respetan te tengan como hechicero/a, y a tu propio poder.
Si responden, la antigua magia del hacha afilada habrá hecho su trabajo...
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TAROT DE MáXIMO
imagen: del film Asura
dirigido por Keiichi Sato
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