A partir de su observación, la escritora inglesa Mary Thompson Reynolds delineó un mapa de lo que llamó 'cinco paisajes del alma': el desierto, el bosque, los ríos y océanos, la montaña, la pradera o llanura.
Así los entiende y refleja en su libro Reclaiming the Wild Soul. How Earth’s Landscapes Restore Us to Wholeness (Recuperar el alma salvaje. Cómo los paisajes de la Tierra nos devuelven nuestra integridad), que también propone tres mantras específicos para cada paisaje.
EL DESIERTO
Con su desolación, su falta de cobijo, su escasez de recursos, le habla a la resiliencia profunda del alma, a su capacidad de esperar, de valerse con lo que tiene, de soportar la sed y las inclemencias, cueste lo que cueste.
Numerosas historias bíblicas dan cuenta de la impronta de muerte y renacimiento del desierto, y nos interpelan con una pregunta crucial:
Qué necesito yo realmente? Cuál es mi verdadero sustento?
Los tres mantras del desierto, en progresión desde el yo al alma, son:
----------------------------------------------------------------
Entro en la quietud.
Tengo todo lo que necesito.
Soy suficiente.
----------------------------------------------------------------
EL BOSQUE
Le habla al misterio y a la magia que nos habitan.
Desde los cuentos de hadas (Caperucita, Blancanieves, Hansel y Gretel, para nombrar tres), el bosque fue siempre una zona de encantamiento pero también de peligro, y así es como percibimos el viaje de descenso al alma.
Dijo C. G. Jung:
- Las personas hacen cualquier cosa, no importa cuán absurda, para evitar enfrentarse a su alma -.
No obstante, cuando nos adentramos en esas oscuridades, lo que encontramos es puro oro.
Mantras del bosque:
----------------------------------------------------------------
Me animo a enfrentar el misterio.
Tengo suficiente coraje para acercarme a lo desconocido.
Soy el misterio.
----------------------------------------------------------------
LOS RÍOS Y LOS OCÉANOS
La vida se originó en el agua, y nuestras vidas individuales todavía están atravesadas por nuestro pasado marino (pasamos los primeros nueve meses suspendidos en líquido amniótico; nuestro cuerpo es en un 70% agua; lloramos y transpiramos agua salada).
Así como las aguas del mundo le dan forma a la topografía de la Tierra, el fluir de nuestro deseo le imprime dirección a nuestra vida.
Esa vitalidad es la que nos traen y representan los ríos, mares y océanos, y a ese gozoso fluir nos llaman.
Los tres mantras:
----------------------------------------------------------------
Me entrego al fluir.
Tengo la fe necesaria para vivir plenamente como yo misma/o.
Estoy enteramente viva/o.
----------------------------------------------------------------
LA MONTAÑA
Le habla al poder que reside en nosotros de crear el mundo de acuerdo con nuestros valores y aspiraciones más altas.
Sin montañas el mundo sería de una chatura monótona, y sin aspiraciones nuestras vidas también serían apáticas y poco inspiradas.
Escalar está lleno de riesgos y adrenalina, pero imprime a nuestras vidas un dejo de coraje y heroísmo.
Desde la cima, además, gozamos de una perspectiva inigualable y transformadora.
Los mantras de la montaña:
----------------------------------------------------------------
Asciendo a la claridad.
Tengo la fuerza que necesito.
Soy mi yo más alto.
----------------------------------------------------------------
LA LLANURA
Es el lugar donde los animales van a pastar y tomar agua, el lugar donde los ríos se vuelven suaves arroyos, el lugar donde las personas echan raíces, siembran, se establecen, se encuentran a celebrar.
Aquí es donde el héroe vuelve de sus aventuras, a plantar las semillas que encontró y a compartirlas con la comunidad.
Alguna vez, fuimos parte de un solo cuerpo, como señala Joy Harjo en su poema brillante:
- Recuerda la Tierra, cuya piel eres -.
Hemos desgajado la tierra, recluyéndonos tras muros de cemento.
Pero lo salvaje no se deja domar tan fácilmente.
Dice Wendell Berry, granjero y escritor:
- Debajo del pavimento, la tierra tiene vocación de pasto -.
Y el pasto nos llama, todavía, con su irresistible canto verde.
Los mantras de este paisaje:
----------------------------------------------------------------
Me arraigo en la comunidad.
Tengo mi lugar y mi propósito.
Soy el cuerpo de la Tierra.
----------------------------------------------------------------
Está claro: aun hoy, en pleno tercer milenio, no escasea la naturaleza salvaje.
Podemos buscarla cada día entre las ramas de los árboles, los pájaros que sobrevuelan, los astros que iluminan la penumbra, la lluvia que despierta.
O podemos cerrar los ojos, zambullirnos en el silencio, y sentirla latir...
--------------------------
taro-afirmaciones en
TAROT DE MáXIMO
fuente: artículo El llamado de lo salvaje: volver a la naturaleza para volver al alma
publicado por Fabiana Fondevila en sophiaonline.com.ar
imagen: AMWIN In Wonderland. por AMWIN
* Si no ves el contenido de este post es porque estás usando algún bloqueador de publicidad junto a tu navegador. Elige Desactivar en tarotdemaximo.blogspot.com en el menú que se despliega al clickear sobre el ícono de opciones (en la barra de navegación), y luego actualiza la página. Gracias!

POSTS POSTERIORES
PRINCIPAL